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Abre tu corazón a la idea de dejar ir lo que te pesa


El dejar ir no significa que te deshaces de algo. El dejar ir significa que dejas que las cosas sean como son. Y cuando, con compasión, las dejamos ser justo como son, las cosas fluyen a su propio tiempo. – Jack Kornfield

El dejar ir las cosas que apreciamos, o emociones que están ancladas muy profundamente dentro de nosotros, no es un trabajo fácil. No es un proceso que pase de un día para otro y de repente ¡lo logramos!, el sentimiento o la pesadez que sentíamos se ha ido. Es por eso que al principio es buena idea el empezar simplemente con la idea, la posibilidad de dejar ir lo que nos pesa. Abrir nuestros corazones a esta idea de que no hay necesidad de aferrarnos tan fuerte a lo que nos es familiar; que poco a poco podemos relajar el control que sentimos debemos de tener sobre estas cosas, respirar profundamente, y en lugar darle espacio para que fluya. Recuerda que no tienes el control sobre lo que pasa fuera de ti, no puedes controlar lo que otra gente hace o lo que sucede a tu alrededor, pero sí eres responsable de tus reacciones hacia todo lo que te sucede.


Entonces, ¿Qué debes de hacer? Primero, toma nota de cómo te sientes, y sí, ¡dale su nombre, defínelo! ¿Qué sientes? Enojo, tristeza, frustración. Este tipo de emociones aparece cuando dejamos de fluir con la vida, cuando en lugar resistimos lo que nos pasa - lo que queremos no está aquí, alguien no hizo lo que queríamos o lo que esperábamos, o simplemente tenemos miedo de perder lo que tenemos o de que lo queremos nunca llegará (hay muchas razones, estas son sólo algunos ejemplos.) Así que identifica el sentimiento y después deja ir los pensamientos que definen este sentimiento.


Ahora que ya sabes qué es lo que sientes, pregúntate: ¿En dónde lo siento? Se puede sentir como tensión en la panza, opresión en el pecho, dolor de cabeza, cansancio, respiración poco profunda. Y finalmente, una vez que has localizado en dónde lo sientes en tu cuerpo, ¡respira! Toma unos minutos y respira. Inhalando profundamente, exhalando larga y suavemente. Respira de esta manera durante uno o dos minutos, repitiendo la siguiente afirmación: Abro mi corazón a la posibilidad de dejarlo ir. Abro mi corazón a la posibilidad de dejarlo ir. Deja que tu cuerpo se relaje.


Y eso es todo. No necesitas dejar ir nada, y el encontrar resistencia a esta idea, a esta posibilidad es muy normal. Siente esa resistencia (si es que existe), deja que esté ahí, no trates de hacer nada a un lado. Pero deja que esté ahí como sentimiento, no como pensamiento - deja que tus pensamientos se disuelvan con tu respiración. Esto significa que sin tus pensamientos, y al poner atención a la respiración, estás anclando tu consciencia en el momento presente – deja que este momento sea tu guía. Pregúntate de nuevo: ¿qué necesito en este momento? Y desde ahí, déjalo fluir.


Aquí te ofrezco algunos ejercicios que pueden ser de ayuda:


- Haz una lista de cosas que no quieres o que ya no necesitas, y una lista de cosas a las que te gustaría ponerle más atención o cosas que quisieras fluyeran más hacia ti. (Pueden ser hábitos, emociones, o cosas materiales.)


- De esta lista, ¿Qué puedes dejar ir ahora? Contémplalo por un momento y entonces abre tu corazón a esta posibilidad de dejarlo ir. Repite tu afirmación.